domingo, 27 de mayo de 2007
Una Semana en Los Sims 2, Parte 1
Hail. Hoy nos vamos a adentrar en la vida de uno de los juegos más conocidos de Rhodesia: Los Sims 2.
Los Sims 2, para los que no saben, es un juego donde uno se construye una familia y controla sus vidas, tratando de mantener sus necesidades y lograr sus deseos. Supuestamente, es un "Simulador de Vida".
"¿Y porqué "supuestamente"?", se preguntará usted, mirándome de reojo a través de su monóculo. La respuesta, en el Update: Los Sims está lejos de la vida real. Muy lejos. Comencemos nuestro viaje.
Día 1: Lo primero es hacer una familia. Creé dos integrantes: Una feliz pareja de nombres Atilio y Elsa Cheronga. Más allá de que parecían felices, no había que engañarse: Mientras que Elsa era una mujer tímida y callada pero amable, con un peinado a lo Carlitos Balá, Atilio era un hombre perezoso y controlador, que tenía como objetivo de vida vivir sin trabajar. Para eso explotaba a su esposa para que le prepare la comida y labure mientras él se rasca las tarlipes. Cuando ella se negaba, Atilio la fajaba y asunto cerrado. Con esta historia esperé darle más realismo al juego. Fallé.
Feliz pareja.
Les construí una casa de humildes proporciones: Para economizar en materiales de construcción, decidí omitir la edificación de dormitorios y que mis muchachos vivieran es un monoambiente, y con eso no me refiero a un ambiente construido por primates. Coloqué la cama entre la tele y el horno, y así logré mi objetivo: Ahorro. El baño constaba de un inodoro, una ducha, una canilla y un pinball, que era el sueño de toda la vida de Atilio.
Una vez finalizada la construcción, esperé la llegada de albañiles, arquitectos e ingenieros civiles, y camiones de mudanza con todas las cosas. Grande fue mi sorpresa cuando la casa SE LEVANTÓ DE LA NADA y los objetos aparecieron como por arte de magia. Si esto era realismo, habíamos comenzado con el pie izquierdo.
La nueva moda de la construcción: Monoblocks pintados de blanco y negro.
Imaginé que mis Sims se verían sorprendidos por el prodigio de la casa que se levantaba sola. Esperaba que Atilio se pusiera a gritar "Los duendes la construyeron" y saliera corriendo mientras gritaba cosas en latín y le pegaba a Elsa. Pero nada de eso ocurrió. Aparentemente acostumbrados a que miles de kilos de material de construcción y amoblamiento aparecieran mágicamente, Atilio y Elsa entraron a la casa, parándose en frente de las cosas y emitiendo globos de pensamiento. Luego se pusieron a charlar de extraterrestres y a hacerse cosquillas. Aparentemente Atilio había olvidado su rol de marido golpeador, por lo cual tuve que recordárselo ordenándole que fajara a Elsa. Lo hizo, e inmediatamente comenzaron a hablar de política, fútbol y huevos fritos (sic) como si nada hubiera ocurrido. Admiré a los Sims por su capacidad de olvidar y perdonar.
"TE DIJE QUE ME TRAJERAS UNA CERVEZA, MALDITA PERRA"
Día 2: A la mañana siguiente, Atilio se despertó de buen humor y se puso a jugar al pinball del baño. Elsa quiso preparar el desayuno, y quemó las tostadas. Atilio la fajó y se tomó un Cepita en pijama, mientras Elsa lloraba en el baño, ocasionalmente deteniéndose para bailar sola.
Entonces llegó un vecino. Atilio no quiso levantarse del sillón para atenderlo (Tal vez ignorando al vecino porque éste era negro), y me sorprendí al ver que el señor insistió con el timbre más de una hora de vida Sim (Temí por un momento que fuera mormón) hasta que Elsa terminó de bañarse y le abrió la puerta.
Tras intercambiar pocas palabras con el hombre, llamado Tristán Soñador, me sorprendió como el visitante entró a la casa sin pedir permiso, abrió la heladera y tomó un Cepita mientras miraba televisión. No se como será en los Sims, pero si en la vida real un hombre que apenas he saludado entra a MI casa, toma MI juguito y mira MI televisión, yo le disparo hasta la muerte y entierro el cadáver en el jardín. Ordené a Atilio que pusiera al intruso en su lugar. Atilio, tal vez por su personalidad, tal vez por su odio a la gente de color, se tomó mis órdenes muy en serio.
Yo esperaba que el flaco le devolviera a Atilio el golpe, pero en vez de eso se largó a llorar como una niña de cinco años a la cual le atropellan al perrito en frente suyo, después hacen marcha atrás y se lo vuelven a atropellar.
Tristán soportó los insultos y cachetazos de Atilio y, perseverante, se fue a contarle chistes a Elsa.
"Entonces, estaban un alemán, un yanqui y un argentino en un avión..."
Y Atilio siguió con lo suyo.
Finalmente, Tristán se fue. Atilio y Elsa estaban tristes, y para animarlos decidí comprarles lo que todo marido golpeador y mujer reprimida desearían: Un autito a control remoto. Al intentar comprarlo me percaté de que no tenía efectivo, por lo cual tuve que poner a alguno de mis Sims a trabajar. Mandé a Atilio a buscar trabajo en los clasificados y él respondió
"Estoy muy triste como para leer el diario". Tomando esta oración como expresión de su deseo de vivir mantenido, tuve que emplear a Elsa en el negocio que mejor pagaba: Ratera. Ojalá estuviera inventando esto.
Esto hace mientras Elsa labura.
Día 3: Un coche pasó a buscar a Elsa a la mañana. Yo no estaba informado de que los rateros tuvieran coches compartidos y horarios fijos de trabajo, y menos días libres y laborales, pero así parece ser. Atilio se quedó mirando tele en el sillón, hasta que la tele empezó a echar humo y se apagó. El comportamiento de Atilio ante la avería del único objeto que motivaba su vida fue extraña: Se puso a bailar. Le comandé que arreglara el televisor confiando en sus conocimientos de mecánica, y me sorprendió encontrarlo APUÑALANDO EL APARATO CON UN DESTORNILLADOR.
Esta foto merece un puto Pulitzer.
A la noche regresó Elsa cansada y sucia, y preparó la comida. Aparentemente Atilio ya la había dominado sin necesidad de que yo interfiriera. Era un hombre cruel. Finalmente reparó el televisor, tal con una técnica innovadora de golpes mágicos que promete transformar el mundo de la mecánica. Entonces ocurrió: En un descuido de su marido (Que estaba jugando al pinball del ñoba) Elsa llamó a Tristán, con quién se llevaba muy bien. Cuando Tristán apareció de nuevo (Con la misma ropa del día anterior, aparentemente los Sims no les importa la higiene de la vestimenta) en su casa y estuvo más de tres horas Sims hablando con Elsa, Atilio no soportó más. Más caliente que panza de parrillero, se levantó del sillón y se fue derechito hacia Elsa, que todavía estaba charlando con el flaco.
La empujo al mejor estilo "¿Que te pasa gato, queré peliá?" enfrente de la visita. El grone, sacado, llevó a Atilio al baño y una vez allí se le tiró encima. De la nada se formó una gran nube de humo y los dos hombres se trabaron en una lucha épica.
En esta foto vemos como Atilio le hace la gran Triple Llave Ferretera mientras Tristán intenta el patada + piña de Scorpion del Mortal Kombat.
De más está decir que Atilio, con su deplorable forma física, consiguió que Tristán le rompiera el toor a patadas.
Elsa, maravillada por el heroísmo de Tristán, se enamoró de él. Inmediatamente Tristán la besó y le pidió que se fuera a vivir con él. Y la pobre mujer aceptó. Mientras Atilio lloraba en el baño, Elsa se marchó para nunca volver.
Que gran error. Tendría que haber recordado que nadie abandona a Atilio Cheronga. NADIE.
Los Sims 2, para los que no saben, es un juego donde uno se construye una familia y controla sus vidas, tratando de mantener sus necesidades y lograr sus deseos. Supuestamente, es un "Simulador de Vida".
"¿Y porqué "supuestamente"?", se preguntará usted, mirándome de reojo a través de su monóculo. La respuesta, en el Update: Los Sims está lejos de la vida real. Muy lejos. Comencemos nuestro viaje.
Día 1: Lo primero es hacer una familia. Creé dos integrantes: Una feliz pareja de nombres Atilio y Elsa Cheronga. Más allá de que parecían felices, no había que engañarse: Mientras que Elsa era una mujer tímida y callada pero amable, con un peinado a lo Carlitos Balá, Atilio era un hombre perezoso y controlador, que tenía como objetivo de vida vivir sin trabajar. Para eso explotaba a su esposa para que le prepare la comida y labure mientras él se rasca las tarlipes. Cuando ella se negaba, Atilio la fajaba y asunto cerrado. Con esta historia esperé darle más realismo al juego. Fallé.
Feliz pareja.
Les construí una casa de humildes proporciones: Para economizar en materiales de construcción, decidí omitir la edificación de dormitorios y que mis muchachos vivieran es un monoambiente, y con eso no me refiero a un ambiente construido por primates. Coloqué la cama entre la tele y el horno, y así logré mi objetivo: Ahorro. El baño constaba de un inodoro, una ducha, una canilla y un pinball, que era el sueño de toda la vida de Atilio.
Una vez finalizada la construcción, esperé la llegada de albañiles, arquitectos e ingenieros civiles, y camiones de mudanza con todas las cosas. Grande fue mi sorpresa cuando la casa SE LEVANTÓ DE LA NADA y los objetos aparecieron como por arte de magia. Si esto era realismo, habíamos comenzado con el pie izquierdo.
La nueva moda de la construcción: Monoblocks pintados de blanco y negro.
Imaginé que mis Sims se verían sorprendidos por el prodigio de la casa que se levantaba sola. Esperaba que Atilio se pusiera a gritar "Los duendes la construyeron" y saliera corriendo mientras gritaba cosas en latín y le pegaba a Elsa. Pero nada de eso ocurrió. Aparentemente acostumbrados a que miles de kilos de material de construcción y amoblamiento aparecieran mágicamente, Atilio y Elsa entraron a la casa, parándose en frente de las cosas y emitiendo globos de pensamiento. Luego se pusieron a charlar de extraterrestres y a hacerse cosquillas. Aparentemente Atilio había olvidado su rol de marido golpeador, por lo cual tuve que recordárselo ordenándole que fajara a Elsa. Lo hizo, e inmediatamente comenzaron a hablar de política, fútbol y huevos fritos (sic) como si nada hubiera ocurrido. Admiré a los Sims por su capacidad de olvidar y perdonar.
"TE DIJE QUE ME TRAJERAS UNA CERVEZA, MALDITA PERRA"
Día 2: A la mañana siguiente, Atilio se despertó de buen humor y se puso a jugar al pinball del baño. Elsa quiso preparar el desayuno, y quemó las tostadas. Atilio la fajó y se tomó un Cepita en pijama, mientras Elsa lloraba en el baño, ocasionalmente deteniéndose para bailar sola.

Entonces llegó un vecino. Atilio no quiso levantarse del sillón para atenderlo (Tal vez ignorando al vecino porque éste era negro), y me sorprendí al ver que el señor insistió con el timbre más de una hora de vida Sim (Temí por un momento que fuera mormón) hasta que Elsa terminó de bañarse y le abrió la puerta.
Tras intercambiar pocas palabras con el hombre, llamado Tristán Soñador, me sorprendió como el visitante entró a la casa sin pedir permiso, abrió la heladera y tomó un Cepita mientras miraba televisión. No se como será en los Sims, pero si en la vida real un hombre que apenas he saludado entra a MI casa, toma MI juguito y mira MI televisión, yo le disparo hasta la muerte y entierro el cadáver en el jardín. Ordené a Atilio que pusiera al intruso en su lugar. Atilio, tal vez por su personalidad, tal vez por su odio a la gente de color, se tomó mis órdenes muy en serio.

Yo esperaba que el flaco le devolviera a Atilio el golpe, pero en vez de eso se largó a llorar como una niña de cinco años a la cual le atropellan al perrito en frente suyo, después hacen marcha atrás y se lo vuelven a atropellar.

Tristán soportó los insultos y cachetazos de Atilio y, perseverante, se fue a contarle chistes a Elsa.
"Entonces, estaban un alemán, un yanqui y un argentino en un avión..."
Y Atilio siguió con lo suyo.

Finalmente, Tristán se fue. Atilio y Elsa estaban tristes, y para animarlos decidí comprarles lo que todo marido golpeador y mujer reprimida desearían: Un autito a control remoto. Al intentar comprarlo me percaté de que no tenía efectivo, por lo cual tuve que poner a alguno de mis Sims a trabajar. Mandé a Atilio a buscar trabajo en los clasificados y él respondió
"Estoy muy triste como para leer el diario". Tomando esta oración como expresión de su deseo de vivir mantenido, tuve que emplear a Elsa en el negocio que mejor pagaba: Ratera. Ojalá estuviera inventando esto.
Esto hace mientras Elsa labura.
Día 3: Un coche pasó a buscar a Elsa a la mañana. Yo no estaba informado de que los rateros tuvieran coches compartidos y horarios fijos de trabajo, y menos días libres y laborales, pero así parece ser. Atilio se quedó mirando tele en el sillón, hasta que la tele empezó a echar humo y se apagó. El comportamiento de Atilio ante la avería del único objeto que motivaba su vida fue extraña: Se puso a bailar. Le comandé que arreglara el televisor confiando en sus conocimientos de mecánica, y me sorprendió encontrarlo APUÑALANDO EL APARATO CON UN DESTORNILLADOR.
Esta foto merece un puto Pulitzer.
A la noche regresó Elsa cansada y sucia, y preparó la comida. Aparentemente Atilio ya la había dominado sin necesidad de que yo interfiriera. Era un hombre cruel. Finalmente reparó el televisor, tal con una técnica innovadora de golpes mágicos que promete transformar el mundo de la mecánica. Entonces ocurrió: En un descuido de su marido (Que estaba jugando al pinball del ñoba) Elsa llamó a Tristán, con quién se llevaba muy bien. Cuando Tristán apareció de nuevo (Con la misma ropa del día anterior, aparentemente los Sims no les importa la higiene de la vestimenta) en su casa y estuvo más de tres horas Sims hablando con Elsa, Atilio no soportó más. Más caliente que panza de parrillero, se levantó del sillón y se fue derechito hacia Elsa, que todavía estaba charlando con el flaco.
La empujo al mejor estilo "¿Que te pasa gato, queré peliá?" enfrente de la visita. El grone, sacado, llevó a Atilio al baño y una vez allí se le tiró encima. De la nada se formó una gran nube de humo y los dos hombres se trabaron en una lucha épica.
En esta foto vemos como Atilio le hace la gran Triple Llave Ferretera mientras Tristán intenta el patada + piña de Scorpion del Mortal Kombat.
De más está decir que Atilio, con su deplorable forma física, consiguió que Tristán le rompiera el toor a patadas.

Elsa, maravillada por el heroísmo de Tristán, se enamoró de él. Inmediatamente Tristán la besó y le pidió que se fuera a vivir con él. Y la pobre mujer aceptó. Mientras Atilio lloraba en el baño, Elsa se marchó para nunca volver.
Que gran error. Tendría que haber recordado que nadie abandona a Atilio Cheronga. NADIE.

CONTINUARÁ...

